nada... nada... así...

explícame tu voz

desmenuza tu acento

dibújame tu alma

concrétame los que ves allá

vacíate... vacíate

almr.-


Tiemblo de dicha ante todas las imágenes de la Matria, me arroba lo bendito de su vientre... Patria... Patria... es duda... es una palabra continente de himnos, escudos, banderas y arrodillados... y desmanes. La Madre no quiere siervos sino libertades... la Madre es la Nación, es carne y huesos, y mamas llenitas de miel y leche, tiene llanto de alegría y miradas de ternura.

Almr.-

sustantivo abstracto: Inteligencia…

muy abstracto: Riqueza…

y más que abstracto… Valores

gracioso significado de inteligencia concreta = $

el más universal y concreto de los sustantivos: Pobreza.

Almr.-


sábado, 25 de julio de 2015

QUÉ COSAS DE VERDAD SON NUESTRAS...



Aunque el tema expuesto es macroeconómico, podemos mirar que este artículo bien puede ser aplicado a la microeconomía que estudia, entre otras cosas, al pobre y abusado usuario de a pie (de ruana, como decimos en Colombia) de cualquier lugar del mundo, quien siempre será pobre y desprotegido, engullido por los bancos a través de sus macabras ideas de préstamos, refinanciamiento y dinero plástico —tarjetas de crédito—.  Creo que hoy el dinero plástico es el verdadero talón de Aquiles de las instituciones financieras, sean bancos, compañías de seguros y reaseguros (estos últimos son los mismos bancos con diferente traje). En la época del trueque un bien físico se intercambiaba por otro igualmente físico, había recíproca tangibilidad... El dinero y las rentas en general debían tener un cien por ciento de materialidad, todo estaba proporcionalmente representado en oro en las bóvedas de los bancos centrales de cada país, lo que supuestamente respaldaba las diferentes monedas o divisas. Hoy todo el sector financiero tambalea… las transacciones se hacen vía online…  las famosas bolsas de valores también “por conveniencia de unos cuántos”, amenazan con caer porque ellas son otro de los disfraces de los dueños (unos poquísimos) de los bienes y servicios del mundo. Quién entonces nos garantiza que las reservas en oro sí existen, si casi todos los supuestos tesoros de las naciones se respaldan hoy en día en papeles y bonos. Los estados son solo fincas de unos pocos dueños que ya he mencionado. Convenzámonos de que los estados no existen, solo hay grandes fincas y finqueros y cada uno de ellos ha tatuado en cada “habitante-semoviente” de sus predios, el sentimiento de amor a la “tierrita”, además les ha creado íconos, como son las banderas, los himnos y los escudos,  para reforzarles ese “amor” e inducir de esa forma el placer al sometimiento de todos los que habitamos sus latifundios… repito, somos semovientes de su propiedad.

Todo el tiempo muchos nos preguntamos qué cosas de verdad son nuestras… ni la “casa propia” lo es, pues si no pagamos el impuesto predial el estado nos saca a patadas, a lo que se agrega que hoy nadie tiene con qué comprar de contado su vivienda, entonces recurrimos al préstamo bancario que nos abrocha con su “financiación” y seguro de vida sobre la deuda;  el auto, la comida, los servicios  “dizque públicos”, la universidad, el retiro (ahora manejado por fondos privados de inversión… otra careta de los mismos bancos). Siempre los estados en confabulación con los bancos y las aseguradoras… porque  ellos todos, son el mismo grupo de poder adueñado de cada país.  Porque sí o porque no, siempre quedamos en deuda con ellos  por todas las ideas de sometimiento que se inventan… ¡ja! y lo del ahorro… ¿cuándo es rentable el ahorro? ¿para quiénes es rentable el ahorro? No para el pobre ahorrador… ¡qué falacia!  Mejor ni hablar.

La forma de expresarnos ha cambiado tanto con relación a la propiedad privada que, hoy muy felices decimos: “compré un sitio de veraneo en las playas del Caribe, del Mediterráneo  de tal o cual país, o de las playas o las montañas del mío,  para ir… ¡una vez al año!… pero, pero… siempre y cuando no sea temporada vacacional nos lo advierten los verdaderos dueños del conjunto vacacional… ¡qué mansos somos!

Somos tan mansos que creemos que los enamorados del dinero nos aman y que, aunque sean de izquierda o de derecha, velan por nuestro bien “olvidados de sí mismos”… sigamos eligiendo verdugos.


Ana Lucía Montoya Rendón
Julio 13, 2015

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